LUIS CASADO
No sé si te has enterado del proceso que las autoridades financieras yanquis le están intentando a Goldman Sachs. ¡El banco, coños, el banco! Libera algunas de las neuronas que aun te funcionan y ocúpalas para saber de dónde viene la próxima crisis económica. Que si no habías perdido tu laburo, ahora tienes otra oportunidad de perderlo.
En plena crisis financiera de los subprimes te conté que el Secretario del Tesoro (ministro de hacienda) de W. Bush, -un chato llamado Henry Paulson-, había sido presidente de Goldman Sachs y uno de los más activos vendedores de los productos financieros basura que gatillaron la crisis. Barack Obama lo remplazó por Timothy Geithner que era el presidente de la FED de New York, esa que representa el 90% del banco central de los Estados Unidos. Geithner, muy vinculado a Wall Street, es como el perrito de la RCA Victor: responde a la voz de su amo. Exija lo que exija la comunidad financiera, Geithner obedece. En otras palabras, los zorros a cargo del gallinero.
A Goldman Sachs lo están investigando por haber estafado a quienes le compraron activos "tóxicos": porque al mismo tiempo que los vendía, especulaba con esos mismos activos pero a la baja. ¡Clever, lo que se llama clever! El mismo Goldman Sachs, en una demostración de la transparencia de los bancos, le ayudó el gobierno griego de la época a maquillar sus cuentas ocultando sus crecientes déficits, o sea la deuda pública. Ahora, Goldman Sachs especula con la deuda griega, no sé si ves hasta qué punto estos patriotas son útiles para el destino de la humanidad.
Grecia, como antes Argentina, México, Rusia o Tailandia, es víctima de las manipulaciones de los poderes financieros. Y de sus malos gobiernos me dirás tú, con lo que te anotas un punto. Lo que no quita que los buitres, oliendo la posibilidad de hacer beneficios excepcionales, especulen contra Grecia y la moneda europea.
Sin embargo, como te decía hace poco, la deuda griega es un chiste. La nada misma. Como precisa Jean-Luc Mélenchon -presidente del Partido de Izquierda francés-, "La deuda total de Grecia es un 1,6% de la riqueza producida en la zona Euro en un año. No es gran cosa. La gravedad de la situación es integralmente imputable al sistema financiero". ¿Por qué? Simple. Quienes califican la calidad de la deuda griega son otros especuladores, las agencias de calificación, precisamente. ¿Quién califica a los calificadores? El mercado, ¡no te jode! De modo que gracias a las malas calificaciones que estos forajidos le ponen a la deuda griega, la banca especuladora le pide plata al Banco Central Europeo (BCE) a una tasa de interés de un 1%, y se la presta a Grecia al 9%, e incluso al 11 o al 15%. Algo así como el sistema financiero chileno con los créditos al consumo, solo que los nuestros son aún más usureros. ¿De dónde saca plata el BCE? De los países de la zona Euro. De modo que sería más simple que el BCE le prestase plata directamente a Grecia al 1% para ayudarla a salir del hoyo, en vez de alimentar la codicia impúdica de la banca especuladora. Pero eso exige una voluntad política que los gobiernos europeos no tienen. La mayor parte de los ministros de Hacienda forman parte de los iluminados neoliberales que solo confían en la "transparencia" del mercado. Esa "transparencia" de la que se aprovecha Goldman Sachs. La boucle est bouclé.
Mientras la Canciller alemana Angela Merkel hesita, duda, se rasca, mira para el otro lado y se hace la peras cocidas, los especuladores se agitan, se envalentonan, comienzan a pensar en que después de Grecia hay que atacar a Portugal, a Irlanda, a España, a la misma Francia y porqué no a Alemania. ¡Al Euro! Las agencias de calificación, -unos piratas llamados Standard % Poor's, Fitch y Moody's-, degradan la nota de la deuda de esos países y sueñan con degradar la calificación del "riesgo país" de toda Europa.
Y todo porque la derechista Angela Merkel necesita ganar dos elecciones regionales y no osa tomar las decisiones que se imponen. Ella, que duda en prestarle 5 mil millones de dólares a Grecia, puso no hace mucho más de U$ 120 mil millones para salvar a un solo banco alemán especulador.
El presidente socialdemócrata de Grecia, un desinflado de la próstata, calla y se presenta con el sombrero en la mano y la cabeza gacha a rogarle a sus pares europeos.
La solución es digna de Ripley. No la teniente del Nostromo, esa que combate a los Aliens, ¡boludo!, sino el tipo que puso de moda las cosas increíbles. Algunos países de la zona Euro le pedirán dinero al Banco Central Europeo a tasas del 3%, para prestárselo a Grecia a un 5%. ¡Viva la solidaridad europea! Como dice Jean-Luc Mélenchon: "Un ejército de ocupación no robaría tanto".
Los países europeos transformados en bancos usureros, ¡vivir para verlo! Uno pensaba que esos eran negocios del FMI, de la comunidad financiera, de la familia Corleone...
De modo que aquí vamos, de crisis en crisis. Sebastián Piñera y Felipe Larraín tendrán otra excusa para no cumplir sus promesas de crecer al seis por ciento y de crear un millón de empleos.
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