Un lector de The Paskin, nos envió el siguiente comentario. La opinión de Germán Díaz, nos pareció que era conveniente publicarla para que recordemos la historia reciente
Holaass:
El altanero rechazo del Ministro de Justicia Felipe Bulnes a la petición del diputado Hugo Gutiérrez de cambiar al general (r) de carabineros Iván Andrusco Aspé de la Dirección de Gendarmería por haber pertenecido a la Dicar, revivió uno de los crímenes más horrendos ocurrido bajo dictadura, en marzo del 85.
¿Por qué la dictadura degolló a Nattino, Parada y Guerrero?
Con los años, periodistas como Mónica González y Patricia Verdugo rehicieron la historia, y con ello, fue posible conocer lo que la dictadura pretendió con este alevoso triple crimen
El degollamiento de Santiago Nattino, Manuel Guerrero y José Manuel Parada, realizado por la Dicar el año 1985, fue una venganza demencial por la investigación que hacía la Vicaría de la Solidaridad cruzando su información con la entregada por el cabo de la Fach Andrés Valenzuela, desertor del Comando Conjunto, un órgano tan represor y siniestro como la DINA.
La dictadura fue sorprendida y remecida por las revelaciones de Valenzuela. Por eso, a fines del 84, Pinochet dictó Estado de Sitio y prohibió la publicación de cinco revistas disidentes. Con la censura, evitó que la revista Cauce publicara la confesión de Valenzuela.
El Comando Conjunto, lo conformaban personal de: Armada, Fach, Carabineros, y civiles que provenían de Patria y Libertad.
La periodista Mónica González, de revista Cauce, había logrado la confesión de Valenzuela, quien relató los secuestros y asesinatos de muchas personas, dio nombres de comunistas que se habían convertido en agentes delatores, reveló los nombres -Roberto Fuentes Morrison y Adolfo Palma Ramírez- de los jefes del Comando Conjunto que funcionaba en Dieciocho 229, Santiago.
La Iglesia Católica sacó del país a Valenzuela, y la entrevista de Mónica González fue publicada fuera de Chile por el diario El Nacional de Caracas, y de allí, rebotó a todo el mundo.
En la Vicaría de la Solidaridad, José Manuel Parada, tomó los datos del desertor Valenzuela, y los cruzó con la información de la Vicaría, obteniendo así, un cuadro nuevo de la represión de la dictadura. Para eso, lo ayudó Manuel Guerrero, el único sobreviviente del comité central del Partido Comunista cuando éste fue exterminado por el Comando Conjunto. Manuel Guerrero conocía voces, apodos, rostros, cuarteles. Sabía demasiado.
Poco antes de los degollamientos, a fines de febrero de 1985, fue secuestrado por el Comando Conjunto el joven arquitecto Ramón Arriagada, comunista, fue liberado en el Sur de Chile. Estaba destruido emocionalmente, no tuvo fuerzas para resistir la tortura y callar. Luego partió fuera de Chile.
Vino el terremoto de del 3 de marzo de 1985, y los antecedentes sobre el secuestro de Arriagada no fueron bien evaluados y vino la represión. El 28 de marzo, bajo Estado de Sitio, Nattino es secuestrado a pleno día en Las Condes, al día siguiente, José Manuel Parada llevó a sus hijos al colegio en Avda Los Leones, hablaba con Manuel Guerrero, presidente de la Agech, y ambos fueron secuestrados. Los tres aparecieron degollados al día siguiente cerca del aeropuerto, camino a Quilicura. Fco. Javier Cuadra, vocero de la dictadura, dijo es "una purga entre comunistas".
Meses después, el Ministro José Cánovas Robles, dictó su fallo: Los asesinos eran todos Carabineros de la Dicar. El juez ordenó los arrestos de los coroneles Luis Fontaine y Omar Michea y de todos los policías que participaron en los secuestros.
El general César Mendoza debió renunciar a la Junta Militar, lo sucedió el general Rodolfo Stange.....era primera vez que un juez enjuiciaba a la dictadura y a sus aparatos represivos.
Sin embrago, un año después todos asesinos quedaron libres.
Solo el año 94 fue posible hacer justicia. Fueron condenados a cadena perpetua los asesinos: coronel Guillermo González Betancourt, capitán Patricio Zamora y los agentes, Miguel Estay, Alejandro Sáez, y Claudio Salazar.
En el dictamen judicial, el general Stange fue mencionado como encubridor, "por grave incumplimiento de sus deberes militares", por ello, el Presidente Eduardo Frei R-T, le pidió la renuncia al cargo de Director General de Carabineros, y Stange revelándose a la autoridad del Presidente, se negó diciendo que el poder militar no se sometía al político, que así lo decía la Constitución del 80.
Al final, la dictadura fracasó, ni siquiera con crímenes tan horrendo, amedrentó a los organismos de Derechos Humanos o evitó que se supiera la verdad sobre sus crímenes.
En el siguiente link adjunto, ver artículo de El Mostrador sobre Andrusco Aspé:
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