CARLOS POBLETE AVILA

PROFESOR DE ESTADO

EX DIRIGENTE NACIONAL/INTERNACIONAL DOCENTE.

Los sismos que cada cierto tiempo devastan ciudades y mutilan vidas, hacen que los seres humanos elucubren  sobre los orígenes de tales fenómenos naturales.

En verdad poco o nada se sabe de la tierra más bien abundan expertos y teorías en asuntos celestiales.

Nuestro planeta es la única casa que tenemos y casi todo ignoramos de ella, sólo supuestos se conocen. Nada se sabe de los océanos de fuego ni de las infinitas gargantas infernales que se dice subyacen y se mueven  "...en lo más genital de lo terrestre " ( Neruda, siempre genial ). Nadie todavía ha hecho un viaje al fondo del planeta, por éso las conjeturas.

Como todo en la vida suele tener utilidad, inclusive las funestas consecuencias, el terremoto ha servido para develar ciertos asuntos que nada bien hablan de empresas constructoras, de inmobiliarias que edifican, y de todo el corrupto sistema de aprobación de esas construcciones. Agréguense la especulación con los precios de los materiales de construcción, despidos de trabajadores, y el negociado de las Compañías de Seguros.

Aquí las consecuencias más terribles como siempre sucede, las sufren los socialmente más desvalidos, aunque esta vez también sectores sociales algo más solventes han vivido los efectos de las estafas.

Vendrán otros sismos tal vez más violentos, y otras calamidades climáticas que devastarán la vida y la cultura y, que inclusive cambiarán la geografía.

Con certeza ningún cataclismo se resolverá con actitudes antiéticas ni tampoco con clavitos, palitos ni alambritos.